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Problemas de las Plantas de Marihuana

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Los problemas más corrientes de las plantas de marihuana suelen ser la carencia o la mala absorción de algunos de los nutrientes que la planta necesita asimilar, como el nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y hierro.  Es posible que el problema no sea la falta de estos nutrientes sino que la planta no sea capaz de absorverlo y esto se puede relacionar con un Ph inapropiado, la falta de Oxigeno, exceso en el riego o demasiadas sales en la tierra.

Esta es una lista de los problemas más frecuentes que puede tener nuestro cultivo de Marihuana:

Demasiado Abono:

Los síntomas són el oscurecimiento de la planta con un color verde oscuro y observaremos que las puntas de las hojas de marihuana se van quemando y sus empiezan a doblarse hacia abajo.

El tratamiento se basa en lavar con abundante agua el sustrato para eliminar el exceso de abono, para hacer este lavado regaremos la planta con 2 litros de agua aproximadamente por litro de tierra. Si el exceso es grande se recomienda hacer este proceso un par o tres de veces para asegurarnos que la tierra de nuestra planta de marihuana queda limpia de fertilizante. Después de esto abonaremos con un fertilizante con microelementos.

Falta de Abono:

Para detectar si nuestra planta tiene una falta de abono, veremos que las hojas más viejas empiezan a amarillear y la planta tiene un color más claro. Si la planta se encuentra en la fase de Floración observaremos que los cogollos no crecen y se quedan pequeños. La solución en este caso es aplicar más fertilizante a la planta de Cannabis, siempre diluyéndolo en agua y regando la maceta. Deberemos abonar la Marihuana una o dos veces por semana dependiendo de si el fertilizante  está más o menos diluido en agua.

 

Exceso en el riego:

Los síntomas más evidentes es cuando empieza a salir moho en la tierra de la planta porque la tierra está siempre húmeda, esto provoca que la planta no tenga el suficiente Oxigeno y no pueda absorber los nutrientes, las hojas amarillean y pierden su rigidez. Para solucionar este problema, dejaremos de regar hasta que la tierra se seque, podemos moverla para airearla y facilitar que se seque, si vemos que no se seca tendríamos que hacer un cambio de sustrato mejorando el drenaje para que no se acumule agua en la tierra y pueda producir que las raíces se pudran.

Falta de Riego:

Observaremos que la tierra se seca demasiado entre riego y riego, nuestra planta se ve débil y su crecimiento es demasiado lento. Deberemos regar con abundante agua ya que de lo contrario no les llega suficiente a las raíces y puede provocar que nuestra planta muera. El regado se debe de hacer hasta que veamos que el agua sale por los orificios de la maceta, de esta forma nos aseguramos que el agua ha recorrido toda la maceta y ha tenido que pasar por las raíces.

Falta de Luz:

En este caso, la planta crecerá espigada en dirección a la luz, se harán poco frondosas y los cogollos serán pequeños. En estas condiciones la probabilidad de aparición de plantas macho aumenta.

Para solucionar esto, en caso del cultivo exterior habría que poner las plantas en un lugar con más horas de sol y en el caso del cultivo interior tendríamos que añadir mayor iluminación.

Sales en las raíces:

Los síntomas son bastantes parecidos al exceso de abono ya que las hojas se curvan hacia abajo, también podremos observar que hay depósitos de sales secas en los bordes de la maceta, en los tallos o en el plato que hace de rebosadero. Este es un problema de la mayoría de los principiantes en el cultivo de la marihuana debido al escaso riego. Habría que lavar la tierra con abundante agua, cuando veamos que la planta empieza a mejorar empezaremos a abonarla con fertilizantes muy diluidos.

Carencia de Nitrógeno:

Cuando la planta tiene déficits de Nitrógeno sus hojas empiezan a perder luminosidad y empiezan a coger un color más pálido, las hojas viejas amarillean, se les quema las puntas y acaban por caerse, el crecimiento de la planta se detiene, los tallos también se hacen más débiles. Para corregir esto habría que regar con un fertilizante alto en nitrógeno, como un extracto de algas, o con cualquier otro para plantas verdes que sea alto en Nitrógeno y bajo en Fosforo.

Carencia de Fosforo:

Cuando hay falta de fosforo las hojas y los tallos comienzan a coger un color verde oscuro o purpura, el crecimiento se detiene, los tallos son duros y quebradizos. Para remediar este defecto habría que abonar con un fertilizante rico en Potasio hasta que la planta se recupere.

Carencia de Potasio

En este caso las hojas más viejas amarillean y se curvan hacia abajo, las hojas más nuevas se arrugan, los brotes de crecimiento se mueren.

Esto puede ser debido a que el potasio es retenido a causa de una acumulación de sales en la tierra y no puede ser absorbido de forma fácil para la planta. Lavando la tierra con suficiente agua y fertilizar con un abono rico en Potasio.

Carencia de Magnesio

Las hojas amarillean, las venas se siguen manteniendo verdes. Las hojas más jóvenes empiezan a coger un color marrón, las hojas se curvan hacia arriba y mueren. Es posible que la planta comience a palidecer y que la planta muera. Deberemos añadir magnesio en el riego de la planta ya que muchos abonos no lo contienen, pero hay que tener en cuenta que demasiado Magnesio puede provocar que no se realice la absorción del Calcio, también necesario para la planta.

Carencia de Hierro

La carencia de hierro en el cultivo de Marihuana es similar al efecto de la falta de Potasio debido a la acumulación de sales en la maceta o a un pH demasiado alto. Los síntomas son muy parecidos, amarillean las hojas entre las venas, caída de hojas y mueren los nuevos brotes.

Tendremos que lavar la tierra y ajustaremos el pH del agua para evitar estos problemas. Añadiremos un abono completo de micro elementos.

 

 
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